Matarraña-Valderrobres

 

 

Valderrobres (del Latín Vallis Roberea) es la capital de la provincia y es considerado uno de los pueblos más bellos de España. Su historia nos sitúa frente a una fortaleza medieval (siglo XII) donde encontramos importantes vestigios íberos.

Valderrobres ha vivido brillantes momentos en su historia como pueblo. Es famoso el litigio que mantuvieron el rey y el obispo de Zaragoza, al extinguirse los descendientes de Fortún Roberto en 1305. La diócesis de Zaragoza, a través del sometimiento, mantuvo los derechos del territorio feudal de Valderrobres hasta el siglo XIX.

Valderrobres vive su época de máximo esplendor en el siglo XV, cuando se produce un auge importante en la agricultura, ganadería o la artesanía, que se ve interrumpido por las epidemias del siglo XVII. A finales de siglo, la región, con Valderrobres a la cabeza, inicia una incipiente recuperación estimulada sobre todo por una ola de industrialización que ni las guerras carlistas pudieron parar, y que a principios del siglo XX provoca que el pueblo alcance la máxima importancia demográfica, que entra en declive con la Guerra Civil española.

En la actualidad, Valderrobres tiene una población estabilizada sobre todo debido a la modernización de la agricultura y la ganadería, la implantación de la industria agropecuaria y los atractivos turísticos de la zona.

El casco antiguo de la aldea se encuentra entre el río Matarraña y una colina en lo alto de donde sobresalen dos edificios: el castillo-palacio de Valderrobres, que tiene sus orígenes en el siglo XII, y la iglesia de Santa Maria la Mayor, de la época gótica de la corona de Aragón, un edificio con una sola nave con dos capillas laterales con arcos apuntados y bóvedas de crucería. Destaca la espectacular portalada gótica, con capiteles decorados con relieves de las historias de los profetas; justo encima hay un espectacular rosetón de 8 metros de diámetro, y en el exterior de la puerta, cuatro grandes imágenes que dan la bienvenida.

En el casco antiguo de Valderrobres se respiran los aromas de la edad media. Protegido como lugar histórico de interés cultural por el gobierno de Aragón en el año 2004, sus calles y callejones serpenteantes con luz tenue nos trasladan, si cerramos los ojos, a épocas de caballeros feudales centrados en proteger a la población. Esta concepción defensiva y militar origina la construcción del muro y el puente que da acceso al casco antiguo a través del Portal de Sant Roc (patrón protector de  las epidemias), elementos característicos de la población junto con los edificios de la Plaza España: el Ayuntamiento (de estilo manierista), la Fonda y varias casas que se remontan al siglo XVI y que configuran un conjunto arquitectónico de gran belleza.

Valderrobres es el centro administrativo de la comarca y el punto de partida obligatorio para muchas de las rutas que se pueden realizar por cada uno de los pueblos y parajes que configuran esta Toscana aragonesa que no deja indiferente al visitante. En Valderrobres se puede encontrar alojamientos, restaurantes, servicios turísticos y una amplia gama de tiendas y servicios que pueden satisfacer las necesidades del visitante.

Entre las rutas que podemos destacar se encuentran: la ruta de los árboles, rutas ecuestres, la ruta de los primeros pobladores, la ruta fluvial por el río Matarraña, la ruta de la vía verde del valle de Zafan o la ruta de la carrasca del morro badat, o rutas como de la Fresneda a Valderrobres o de Beceite a Valderrobres.